El Deber de la culpa

El “Deber” De La Culpa

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El Deber de la culpaCuando trabajo con clientes que sufren la carga de la culpa, observo un patrón recurrente.

“Yo “debería” haberme dado cuenta de lo que pasaba”.

“Yo “debería” haber hablado a tiempo”.

“Yo “debería” haber actuado de otra forma”.

 

Lo que te quiero mostrar es que cuando se siente culpa y se reflexiona al respecto, es inevitable que surja la palabra “debería” (en cualquiera de las conjugaciones del verbo “deber”).

Para que no caigas en esto, entonces, quiero darte una herramienta más para asistirte en tu trabajo personal de dejar de sentirte culpable.

La palabra “debería” es, en realidad, la “culpable”.

“Debería” está indicando…

Una creencia limitante.

Un mandato que soportamos inconscientemente.

Un hacer en función de lo que nos dicen los demás.

Una carencia de poder personal.

Una falta de elección.

Una falta de decisión.

 

Pregunto: ¿Podrías intentar erradicar esta palabra de tu lenguaje usando en su lugar, términos que te empoderen, que te den integridad, que te permitan tomar las riendas de tu vida?

Porque haciendo esto, tendrás la mitad del camino recorrido para aprender a no sentirte culpable.

 

¿Y para qué es necesario que nos libremos de este peso de la culpa?

Quiero contarte que en sentido estricto “culpa” se aplica solamente a temas legales, y es importante que, para comenzar a analizar este tema, lo tengamos claro y cambiemos la palabra “culpa” en otros contextos, por “responsabilidad”.

Ser responsable significa hacernos cargo de lo que hacemos…

¡Hum! Se me ocurre que ahí está la cuestión y te propongo una mirada diferente sobre los ejemplos de arriba. Entonces, la conclusión a la que llegaremos será que…

No será necesario erradicar la palabra “debería” siempre y cuando no pensemos en “culpa” después de ella, sino en “responsabilidad”.

En realidad, cuando digo …

“Yo “debería” haberme dado cuenta de lo que pasaba”.

“Yo “debería” haber hablado a tiempo”.

“Yo “debería” haber actuado de otra forma”.

 

lo que estoy queriendo es no hacerme responsable de hacer o no hacer lo que debería hacer o no hacer.

Aclaremos…

“Yo no me hago responsable de no haberme dado cuenta de lo que pasaba”.

“Yo no me hago responsable de no haber hablado a tiempo”.

“Yo no me hago responsable de no haber actuado de otra forma”.

 

¿Podés ver la diferencia?

¿Podés ver que siempre depende de nosotros y de cuánto estamos dispuestos a arriesgar?

¿Podés ver que no nos estamos jugando por lo que decimos que queremos? 

Muy bien…

 

¿Sos un ser culpógeno?

Te animo a probar este cambio en tu lenguaje cada vez que expresás un justificativo para explicar tu sentimiento de culpa.

¿Te limitás a decir “siempre me siento culpable” o estás haciendo algo para transformar esta debilidad tuya?

 

Te dejo algunas preguntas:

 

¿Te has sentido culpable? ¿Por qué?

 

¿Qué situaciones son las que más te dan culpa?

 

¿Qué quisieras hacer y no hacés para no sentir culpa?

 

 

Parábola de los hambrientos

 

– ¿Quién de vosotros asumirá la responsabilidad de alimentar a los hambrientos-, preguntó Buda a sus discípulos cuando el hambre asolaba Shrvasti?

Ratnakar, el banquero, movió la cabeza diciendo: – Todas mis riquezas no bastarían para dar de comer a los hambrientos.

Jayasen, el general del Ejército real, respondió: -Estaría dispuesto a dar mi propia sangre, pero no tengo comida suficiente en mi casa.

Dharmapal, que poseía muchas hectáreas de tierra, dijo con un suspiro: -El demonio de la sequía ha absorbido la humedad de mis campos. No sé cómo pagar los impuestos.

Se levantó entonces Snpriya, la hija del mendigo. Hizo una reverencia a todos y dijo humildemente: -Seré yo quien dé de comer a los hambrientos.

– ¿Cómo? – gritaron todos sorprendidos. – ¿Qué esperanzas puedes tener tú de cumplir esa promesa?

-Soy la más pobre de todos vosotros. Esta es precisamente mi fuerza. Tengo mi arcón y mi despensa en cada una de vuestras casas.

 

(R. Tagore)

Si los hambrientos se hubieran muerto porque no hubiera estado allí la hija del mendigo, y el granjero, el general del ejército y el agricultor hubieran sido increpados por no haberlos ayudado…

¿Qué hubieran respondido?

¿Hubieran sentido culpa o responsabilidad?

¿Qué te parece?

 

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Publicado por

RitaTonelliCoach

Mi nombre es Rita Tonelli y desde esta profesión que amo, la de Coach Ontológico personal, de parejas, espiritual, organizacional y de equipos, pongo lo mejor de mí para que juntos crezcamos avanzando en nuestros caminos hacia una vida mejor.

4 comentarios en “El “Deber” De La Culpa”

  1. No se si entendí bien… pero sería hacerse cargo o responsable por lo q se hizo o no, me pasa a mi q para no sentirme culpable suelo expresar… no me hago cargo de los pensamientos de los demás… o no me hago cargo q el problema soy yo hasta q no me lo digan… pero… lo tengo q pensar, todavía no me sale tan espontáneamente esa frase “No me hago cargo” o “Me hago cargo” de esto o aquello… pero es cierto que cuando nos sentimos culpable…. somos culpables de como nos sentimos por no hacernos responsables de lo q no hicimos o no dijimos. Ayer me pasó que me sentí culpable por haberme involucrado en un asunto en el q no quería… algunas personas me reclamaban q lo hiciera… y accedí a hacerlo y cuando vi los resultados me pregunté ” por qué me meto” “para q me expongo” y me dije quise ayudar de buena fe no tengo q explicar nada no me hago cargo de los malos pensamientos… de lo q deducen otras personas… especulando sobre mi si no me conocen y sólo el tiempo les hará ver quien es quien. La paz de mi conciencia es mi única respuesta a falsas acusaciones o malos entendidos. No me arrepiento de haber querido colaborar lo hice finalmente xq quise no xq me lo insistieron soy responsable de eso. Hay q hacerse cargo de las desiciones. Gracias Rita

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    RitaTonelliCoach Reply:

    Entendiste mas de lo que creés, Adela. Igualmente, sirven unas palabras de aclaración para que quede bien aprehendido.
    Hay muchas personas que tienden a sentirse culpables. Esto es un hábito malsano que va royendo el espíritu. Intento ayudarlos guiándolos a revisar su interpretación de su situación, pero igualmente, no pueden salir de ahí.
    Entonces, surge lo que les está pasando: Eligen sentirse culpables (a veces llega a ser una costumbre esto)para no hacerse responsables de sus decisiones: hacer lo que querían y no se atrevieron o no hacer lo que no querían y tampoco se atrevieron a negarse. Fijate en tu ejemplo sobre el final donde reflexionas acerca de que no accionaste porque te insistieron sino porque decidiste por vos misma hacerlo.
    ¡Excelente, Adela! Se nota muchísimo en estas cosas cuánto aprendiste con el Coaching, mucho más de lo que podías darte cuenta mientras hacías mi curso.
    ¿Otra más de las maravillas del proceso de Coaching? Hace que nuestro ser siga decantando por mucho tiempo lo que ha ido aprendiendo y hace que tus reflexiones puedan cambiar de mirada y llevarte adonde querés ir.
    ¡Felicitaciones y muchas gracias por comentar!
    Un gran abrazo

    [Responde a este comentario]

  2. Muchas, muchas veces, tomamos decisiones que nos llevan a error. Y quizá sea ahí donde comienza esta palabra, que aborda a la frase, “debería haber hecho”…
    Tantas cosas se podrían haber hecho, pero resulta que solo me valía una de ellas, y uno tomó la decisión que tomó.
    Nada va a cambiar lo hecho ya, pero uno si puede evitar que no ocurra lo mismo. Solo hay que “NO TOMAR” la decisión mas cómoda, sino, la mas conveniente, cueste lo que cueste. Entre comillas también, claro.
    Pero quieres una declaración sana?…., pues sí, si podría haber hecho muchas cosas mas de las que hice o mejor de lo que lo hice en muchas ocasiones, y aprendí que la posición cómoda, viene después de haber tomado una buena decisión, incluyendo el esfuerzo que requiere.
    Hacía que no pasaba y tu, ya sabes por qué es, el trabajo me absorve el tiempo y sin contemplaciones. Pero tengo vacaciones y como me encanta leerte, por aquí estoy otra vez.
    Cariños, Rita.

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    RitaTonelliCoach Reply:

    Hola, Mari Carmen:
    ¡Qué alegría verte por aquí con tu comentario siempre tan particular y ofreciendo otro punto de vista!
    Pues sí, creo que sí, que lo importante es no permanecer en la zona de comodidad donde se me ocurre que cuando tomamos conciencia de nuestra inercia, surgen la mayor cantidad de “debería…”, porque en esa zona-si estamos atentos encontraremos que parece “cómoda” pero que en realidad es un atasco de donde no salimos si no nos lo proponemos. Asimismo, la zona de comodidad puede hacernos sentir”cómodos” pero todo lo que queremos para nuestra vida está fuera de ella.
    ¡Gracias por comentar! Te extrañaba mucho, hermosa.
    Un gran abrazo

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