La Vida Que Vale Vivir -Parte Dos-

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La semana pasada compartí con vos las tres primeras claves que practico –porque me funcionan- para tener una vida que vale vivir.

Hoy…vamos por las tres restantes. ¡Adelante, estás invitado!

 Clave cuatro: Cambiá tu mirada. Practicá la flexibilidad.

El problema no está en si la vida es fácil o difícil, sino en la acción que ejercemos frente a sus obstáculos.

Si se te cierra una puerta, la solución no es romperte la cabeza dando contra ella, sino preguntarte si no habrá, al lado o cerca, o a la vuelta, alguna otra puerta por la que puedas pasar.

Distinguí entre lo que querés conseguir y la forma de llegar a ello. Lo que querés es intocable, la manera de obtenerlo, no. Es más, cuantas más opciones ejercites, más posibilidades tenés de lograr lo que te proponés.

Y tené siempre presente que el cierre de una puerta significa la apertura de otra, más grande y mejor. Quizás estés yendo a encontrar tu verdadero camino y como a vos no te parece que por ese lado que aparece, puede ser, sufras, te entristezcas y te angusties. Confiá en tu proceso y cuando no encuentres nada más que hacer…no hagas nada más. Ha llegado el momento de fluir y dejarse llevar.

 El verdadero descubrimiento no consiste en buscar nuevas tierras, sino en mirar con ojos nuevos.  Marcel Proust

 

 

Clave cinco: Reconocimiento. Hacia vos y hacia los demás.

El reconocimiento nos ensancha el alma, tanto hacia nosotros mismos como hacia los demás.

Hacia los demás hace –como dijo Samuel Goldwyn- que dos personas sean felices. Y se trata de expresar lo que nos parece bien, lo que apreciamos, lo que merece ser aplaudido.

Un tanto más complicado nos resulta, reconocernos a nosotros mismos. Por eso, es una clave.

Reflexioná acerca de lo que lograste, de todo lo que hiciste, de cómo progresaste. Recordá dónde estabas y mirá dónde estás ahora.

Observá lo que has creado en tu vida, cómo has ido por tus sueños, tu capacidad de avanzar persistiendo, hacia tus objetivos.

Un encuentro con quién sos y con quién eras será para vos la prueba evidente de que tenés mucho que reconocerte.

¡Hacelo! ¡Vos te lo merecés!

 Todo lo que se ignora, se desprecia. Antonio Machado

 Clave seis: Pedí ayuda.

No somos omnipotentes…aunque a veces, nos lo creamos.

Tampoco molestamos a los demás cuando pedimos ayuda ni nos degradamos o transformamos en débiles.

Darnos cuenta de que no siempre, podemos solos, y darle valor al otro reconociendo que tiene la competencia de ayudarnos, son caras de la misma moneda que nos ubica en un lugar de humildad y respeto.

Desde mi profesión de Coach Ontológico, decimos:

“Dime dónde no pides ayuda y te diré dónde sufres”.

Pedir no es malo, pedir nos engrandece.

¿Quiénes somos o qué nos creemos que somos como para no pedir ayuda?

Sin embargo, escucho a menudo, “¿Cómo voy a ir con mis problemas a fulano?” Fulano se siente agradecido de que le des la importancia de confiarle tus necesidades. Una ayuda puede ser, a veces, sólo un oído atento.

 “Es cierto que no siempre recibirás lo que pedís pero también es verdad que nunca recibirás lo que no pedís.”

 

Por el placer de compartir.

 

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Publicado por

RitaTonelliCoach

Mi nombre es Rita Tonelli y desde esta profesión que amo, la de Coach Ontológico personal, de parejas, espiritual, organizacional y de equipos, pongo lo mejor de mí para que juntos crezcamos avanzando en nuestros caminos hacia una vida mejor.

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