Permanencia, Persistencia, Resistencia

Permanencia, Persistencia, Resistencia

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Permanencia, Persistencia, Resistencia

 

 

¿Por dónde empiezo?

Quiero contarte, primero que nada, que este post está motivado por la consulta de un lector que me hizo reflexionar hasta dónde nos “confundimos”, erramos el foco y por ende, sacamos conclusiones sobre un contexto equivocado, cuando está en juego distinguir nuestro lenguaje. ¡Gracias por darme la oportunidad con tu inspiración, de brindar este tema a todos, en esta semana!

 

La vida que tiene nuestro lenguaje, la nueva óptica sobre él, es definitivo para que podamos re-aprender.

 

Hasta hace un tiempo, el lenguaje se consideraba solo descriptivo.

Servía justamente, solo para describir lo que estábamos viendo.

¿Lo estábamos viendo o interpretando? ¿Veías vos lo mismo que veía yo?

 

La Concepción Ontológica del lenguaje lo considera vivo y generativo. Capaz de crear realidades.

Somos lo que decimos acerca de nosotros… Creamos nuestra realidad según nuestro lenguaje.

Lo que vos contestás cuando alguien te pregunta “¿Quién sos?” o te dice: “Hablame de vos”, eso sos. Lo creás, pero también podés re-crearlo y esto es lo importante porque de esta manera, estás haciendo una persona nueva que atravesó cambios y ya no es quién era.

Las preguntas que te hice más arriba acerca de si veíamos la realidad externa o la interpretábamos, surgen de los postulados del Coaching Ontológico, uno de los cuales nos anuncia su nueva mirada:

“No sabemos cómo las cosas son, solo sabemos cómo las interpretamos”.

 

Cuentan que un día Picasso se encuentra en la calle con una persona que le pregunta: -¿por qué usted no pinta lo que se ve?

A lo que Picasso responde:

-Yo pinto lo que yo veo, que seguramente es distinto a lo que usted puede ver.

 

En este mundo interpretativo en el que vivimos los seres humanos…

 

 

Confundimos “Permanencia” con “Persistencia”…

Voy a decírtelo en forma sencilla.

La permanencia es nada más que seguir estando: seguir estando en un camino, seguir estando en un empleo, seguir estando con tu pareja, seguir estando mientras esperás que suceda un milagro en tu vida, seguir estando en una carrera, etc.

No implica acciones que te permitan avanzar.

No implica una vivencia particular.

No implica consecución de meta.

Es, simplemente, estar ahí.

Permanecer –dejáme decírtelo así- es inercia estática.

 

Cuando yo cultivo la “Persistencia”, no solo permanezco sino que permanezco haciendo. Generando acciones en el camino en que decido continuar para llegar adonde quiero.

 

Nada en este mundo puede tomar el lugar de la persistencia. El talento no lo hará. Nada es más común que los hombres sin éxito y con talento. Los genios tampoco. Los genios no recompensados es casi un proverbio. La educación tampoco. El mundo está lleno de negligentes educados. La persistencia y determinación son omnipotentes. Calvin Coolidge.

 

Si no puedes volar, corre, si no puedes correr, camina, si no puedes caminar, gatea. Sin importar lo que hagas sigue avanzado hacia adelante. Martin Luther King Jr.

 

Dicho esto, veamos con lo que nos encontramos con la última de las palabras del título de este post.

 

Resistencia.

Es necesario para mí, aclarar que este post va en este blog de Coaching y Espíritu porque está íntimamente ligado a nuestra capacidad espiritual, y además, llamo tu atención sobre con qué intensidad, nuestro espíritu ayuda a diseñar nuestro ser. Como te presento este blog: “La espiritualidad es el centro de nuestro Ser”.

Resistir va de la mano de “aguantar”, “tolerar” y “oponerse”.

Estos tres términos indican malestar y disgusto en la situación en que se vive.

El ser humano puede ser tozudo, necio y estar obsesionado. ¡Claro que sí!… Hasta que cae en la cuenta de cuánto daño se está haciendo manteniéndose en su dolor intentando luchar contra lo fáctico (lo que no se puede cambiar).

“Quiero esto”, es un lenguaje de un niño que no sabe lo que quiere, pero en un ser humano adulto está mostrando su debilidad y falta de inteligencia emocional.

La resistencia está bien para las guerras, quizás, pero no lo está para nuestro bienestar.

¿O has transformado tu vida en una guerra?… Contra todo.

 

“Quiero que fulano haga tal cosa”. ¿Quiere fulano hacerla?

¿Cómo podés ir contra su voluntad?

Nos encontramos en esta instancia con otra incapacidad humana que es la de distinguir hasta dónde puede ir nuestro control.

Nuestro control puede ejercitarse en cualquier circunstancia que dependa exclusivamente de nosotros. Cuando depende de alguien más, no hay control posible.

¿Te das cuenta que no podés hacer que otro decida lo que vos querés que decida?

¿Para qué vas a luchar con eso?

Cuando no nos damos cuenta, nos creamos una fantasía –de terror- en la que imaginamos que lo vamos a vencer. Como esto no es posible (y digo que no lo es porque el libro albedrío de la voluntad de otro es algo fáctico –no se puede cambiar-), cada vez nos empeñamos más, creamos estrategias infalibles, nos enloquecemos pensando cómo lo podemos hacer y claro, luego viene la imposibilidad a aplastarnos y nos sentimos enojados, defraudados y tristes.

 

La vida es una relación de ganar-ganar. Otra relación está destinada al fracaso.

Este hábito de Covey (podés ver cómo aplicarlo en tu vida personal aquí nos transforma en seres poderosos, capaces de negociar para conseguir lo que queremos, en vez de desgastarnos en inútiles embates resistentes.

Carl Jung, psicólogo de avanzada que introdujo cambios fundamentales en el pensamiento y en su materia, dijo una vez…

“Lo que resistes, insiste”.

¿Cómo interpretás esta frase?

¿Qué creés que Jung quiso enseñarnos?

 

Te cuento lo que pienso yo.

Indirectamente, nos llevó a enfocarnos en el camino de la aceptación y la aceptación, la más sabia posición para terminar con la resistencia, forma parte de Las Siete Leyes Espirituales del Éxito con cuya práctica, podés llegar a transformar tu vida. Mirá Ahí verás mi video más reproducido en Youtube y que se basa en mi libro “Como transformar tu vida con las siete leyes espirituales del éxito”

 

Hoy te voy a contar una historia personal.

En cierta ocasión mientras vacacionaba en Florianópolis, Brasil, me adentré en el mar que aparentemente, estaba tranquilo. (Amo el mar y bañarme en él)

Sin darme cuenta, pasé una línea de cambio de corrientes (luego me lo explicaron) y sin que el mar se moviera con ni una ola (olita) diferente, ya no pude salir de allí.

Me desesperé al principio, hasta que me di cuenta de que no podía hacer nada.

Me quedé quieta, me extendí de espaldas haciendo la “plancha” y sin percibirlo, de pronto me encontré más cerca de la costa.

 

En ese momento (hace ya muchísimos años), no pude entender el aprendizaje que había allí para mí. Luego, sí pude verlo.

 

No te resistas, es emocionalmente, una decisión incorrecta.

 

 

Coaching y Espíritu es el blog que creo cada día, para mostrarte que la espiritualidad es el centro de tu Ser. Allí convergen todos tus dominios: físico, emocional y mental. Ella es la sabia que te guía en tu desarrollo.

 

¿A qué estás resistiendo con la consecuencia de amargarte la vida?

¿Qué cosas no podés distinguir que son fácticas y que no las podés cambiar?

 

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Publicado por

RitaTonelliCoach

Mi nombre es Rita Tonelli y desde esta profesión que amo, la de Coach Ontológico personal, de parejas, espiritual, organizacional y de equipos, pongo lo mejor de mí para que juntos crezcamos avanzando en nuestros caminos hacia una vida mejor.

5 comentarios en “Permanencia, Persistencia, Resistencia”

  1. jajajajaja.. ay Rita, que gracia me hizo tu experiencia.
    Tan cierto como la vida misma.
    ¿Nada compite con nuestros deseos?, pues yo creo que si. Al menos a veces, y ese tipo de competición puede ser fatal.
    ¿Una decisión mal tomada no deja secuelas?, Pues también diría que si, pero son pasajeras.
    Sin embargo si aprendemos de estas decisiones sin resistirnos, atendiendo a la razón de hasta donde podemos llegar y entendiendo las causas a las que nos pueden conllevar, creo que nos podrían ser más útiles de lo que no fueron en su momento.
    Hay que resistir, por supuesto, pero ante cosas que no sean imposibles. Porque no hay nada peor que perder otras oportunidades por creer que con lo que nos ciega no no es posible ver mas.
    Me encanta que hables de estas cosas, porque son muy realistas.
    Buen post Rita.
    Un besote.

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    RitaTonelliCoach Reply:

    ¿”Tan real como la vida misma”, Mari Carmen?
    ¡Claro que sí! y estas historias -de la vida misma- son las que permanentemente nos están llamando la atención para que algo aprendamos. Si de entrada, yo hubiera soltado la situación con la que no podía hacer nada, mucho más rápido hubiera llegado a la costa.
    Cuando las personas nos obcecamos con algo que queremos, sin darnos cuenta de cuál es el momento de dejar de resistir y de sufrir porque no lo estamos consiguiendo con la característica de que no se puede hacer más porque estamos luchando contra lo fáctico (lo que no se puede cambiar), estamos empezando un camino de involución.
    El lector al que me refiero al principio estaba empecinado en conseguir algo que no dependía de él, algo así como quebrar la voluntad de la contraparte, y estaba inconciente de que no podemos hacer cambiar a otro su voluntad. Espero que lea este y que le sirva porque también, se resistía a escuchar algo que no fuera lo que él pensaba.
    Muy atinada tu aclaración de “resistir pero no contra cosas imposibles”. De eso se trata la distinción.
    Son reales porque mi foco es el ser humano y creo que no conocemos nada mas real que él. ¿Verdad?
    Un gran abrazo

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