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¿Por Qué A Mí? ¿Para Qué A Mí?

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por-que-a-mi-para-que-a-miA simple vista, estas proposiciones parecen lo mismo, pero no lo son.

El poder de la palabra, el poder del lenguaje se pone de manifiesto en determinadas situaciones de nuestras vidas, en las que si tomamos conciencia de él, podemos sentirnos muy reconfortados o muy desgraciados.

“Por qué” tiene un uso más corriente. Se nos viene a la boca inconciente y automáticamente. No nos detenemos a pensar qué estamos preguntando, qué estamos diciendo, y esto nos lleva a análisis erróneos y dolorosos.

Para cambiar el “Por qué” por el “Para qué”, en forma también automática, necesitaremos la generación del hábito. Y te aseguro que vale el esfuerzo del intento.

¿Qué preguntamos cuando decimos “Por qué”?

Intentamos averiguar la causa, el motivo.

Cuando nos enfocamos en esto, lo que obtenemos es una interpretación de que lo que nos está pasando es una consecuencia de algo de lo que hemos sido responsables.

¿Para qué nos sirve esto?

Absolutamente para nada.

¿Qué ganamos sabiendo el motivo de algo que nos está sucediendo? ¿Qué podemos hacer a partir de allí? ¿Podemos hacer algo o estancarnos a sufrir contemplando nuestra “culpa”?

Cuando ya creemos que sabemos el “motivo”… ¿Qué hacer con eso?

¿Y por qué hablo de “hacer”?

Porque sencillamente, lo único que nos puede sacar del malestar, de la angustia, es siempre “Pasar a la acción”.

Cada vez que te sientas en el fondo, en lo más terrible que puedas sentir,  acordate de ¡Hacer! No importa qué, no es necesario que te enfoques en nada específico como primera medida, solo tenés que accionar porque la acción rompe la inercia del sufrimiento.

No tiene ningún sentido, cuando la vida nos “atropella” preguntarse “Por qué”. No nos lleva a ninguna parte. En todo caso, nos lleva a bloquearnos, paralizarnos y sufrir aún más.

¡Cambiá ya este hábito malsano ahora que sos conciente de su poder perjudicial!

 

¿Qué preguntamos cuando decimos “Para qué”?

Estamos averiguando cuál es el sentido de lo que nos pasa.

¿Sobre qué nos está llamando la atención esa situación?

¿Qué es lo que necesitamos cambiar en nuestras vidas para vivir mejor?

El aprendizaje se produce de muy diversas formas. Puede ser espontáneo, puede ser la respuesta a un reto, puede ser producto de una motivación, y puede ser la resultante de un “cimbronazo” que necesitamos atravesar en nuestro camino porque no hemos sido capaces de tomar conciencia de la necesidad de cambios que tenemos.

¿Cuántas veces están sucediendo cosas a nuestro alrededor  y nosotros no nos damos cuenta?

¿Cuántas veces los que nos rodean observan comportamientos, situaciones, actitudes que no nos benefician  y de los que nosotros no nos percatamos?

¿Nunca te encontraste preguntándote algo así? Pero ¿Cómo yo no vi esto? ¿Cómo no me di cuenta?

¡Y sí, a veces pasa!

El Ser humano es muy complejo y tiene mecanismos inconcientes con los que se auto engaña.

¿Es bueno poder salir de estas vivencias? ¿Qué te parece?

¿Preferís subsistir dormido o vivir despierto?

Vivir despierto significa que tenés acción para realizar, que podés ejercer control sobre tus emociones, que podés tomar decisiones, que podés tomar las riendas de tu vida. Mientras te mantengas dormido, la vida pasa por vos y no vos por la vida.

Preguntar ¿Para qué? Te abre un mundo nuevo de posibilidades en todos los ámbitos de tu vida.

 

 

 

Cuanta más sorpresa sientas al leer estas reflexiones, más motivos tendrás para agradecer lo que te está pasando que te está permitiendo darte cuenta de tus “para qué”.

Los diferentes tipos de aprendizajes que te mencioné son parte del proceso de “Darse Cuenta”. A veces, tenemos la dicha de lograr una apertura mental y espiritual que nos permite llegar a eso sin demasiados tropiezos pero en la mayoría de los casos, la transparencia en la que vivimos inmersos los humanos, nos lleva a repetir el error. Esta repetición volverá y volverá hasta que un día… aprendamos y cambiemos.

 El Pozo

Me levanto una mañana,

Salgo de mi casa,

Hay un pozo en la vereda,

No lo veo,

Y me caigo en él.

 

Día siguiente…

Salgo de mi casa,

Me olvido del pozo en la vereda

y vuelvo a caer en él.

 

Tercer día,

Salgo de mi casa tratando de acordarme

Que hay un pozo en la vereda,

Sin embargo

No lo recuerdo

Y caigo en él.

 

Cuarto día,

Salgo de mi casa tratando de acordarme

Del pozo en la vereda,

Lo recuerdo,

Y a pesar de eso,

No veo el pozo

Y caigo en él.

 

Quinto día,

Salgo de mi casa,

Recuerdo que tengo que tener presente

El pozo en la vereda

Y camino mirando el piso,

Y lo veo

Y a pesar de verlo,

Caigo en él.

 

Sexto día,

Salgo de mi casa,

Recuerdo el pozo en la vereda,

Voy buscándolo con la vista,

Lo veo,

Intento saltarlo

Pero caigo en él.

 

Séptimo día,

Salgo de mi casa

Veo el pozo,

Tomo carrera,

Salto,

Rozo con las puntas de mis pies el borde del otro lado,

Pero no es suficiente y caigo en él.

 

Octavo día,

Salgo de mi casa,

Veo el pozo,

Tomo carrera,

Salto,

Llego al otro lado!

Me siento tan orgulloso de haberlo conseguido,

Que festejo dando saltos de alegría…

Y al hacerlo,

Caigo otra vez en el pozo.

 

Noveno día,

Salgo de mi casa,

Veo el pozo,

Tomo carrera,

Lo salto

Y sigo camino.

 

Décimo día,

Me doy cuenta

Recién hoy

Que es más cómodo

Caminar…,

Por la vereda de enfrente.

 

Jorge Bucay

Por el placer de compartir.

Publicado por

RitaTonelliCoach

Mi nombre es Rita Tonelli y desde esta profesión que amo, la de Coach Ontológico personal, de parejas, espiritual, organizacional y de equipos, pongo lo mejor de mí para que juntos crezcamos avanzando en nuestros caminos hacia una vida mejor.

2 comentarios en “¿Por Qué A Mí? ¿Para Qué A Mí?”

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