Tu Feng Shui Personal

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Tu Feng Shui PersonalO tu “Viento y Agua” (significado de Feng Shui) Personal.

¿Cómo es tu Viento?

¿Tu impulso? ¿Tu fuerza? ¿Tu motivación? ¿Tu empuje?

¿Cómo es tu Agua?

¿Tu paz? ¿Tu serenidad? ¿Tu quietud? ¿Tu contemplación?

La base de interpretación del Feng Shui es El Símbolo.

Y ahora lo vamos a utilizar como un símbolo de tu armonía interior y personal.

Así como el Feng Shui puede detectar y corregir desarmonías en una habitación, así el Coaching te ayuda para armonizar las tuyas personales.

Nuestras habitaciones son organismos vivos –dice el Feng Shui- así como nuestra casa personal (el Cuerpo que habitamos, la Mente que nos acompaña, la Emoción que nos mueve) es un organismo tan vivo que podemos pasar por la vida solo con él como vehículo.

El aire limpio que nos trae el ordenarnos personalmente, es lo que ayuda a lograr nuestro bienestar y transitar el camino de la felicidad.

¿Alguna vez se te ocurrió que podías verte desde esta mirada?

¿Me acompañás a auto observarnos?

Poder observar nos abre el camino hacia la auto conciencia, y hacernos concientes de lo que vivimos, de cómo lo hacemos, de qué necesitamos aprender para hacer mejor, es la herramienta.

 Estos son los puntos sobre lo que se enfoca el Feng Shui. Nosotros los enfocaremos para tu bienestar y armonía personales.

Lo que te falta

Aprovechá tu discurso quejoso. ¡Sí!

Observate cuando te quejás.

“Me gustaría tener…” “Nunca puedo…” etc.

De esta forma estarás extrayendo de algo negativo como la queja, algo positivo. Detectar qué es lo que te está faltando. Ahí estará el origen de tu cambio en ese aspecto.

¿Qué tendría que cambiar para mejorar mis relaciones?

¿Qué es lo que los otros repiten acerca de lo que les molesta de mí?

¿Qué podría hacer para levantar mi autoestima?

¿Qué te molesta de los demás?

Recordá que el esfuerzo valdrá porque estás yendo hacia tu armonía personal.

Lo que no respeta proporciones

¿Estás mucho tiempo en estados de ánimo tristes? ¿Eso que hace que los demás teman encontrarte por tu “mala onda”?

Por el contrario…

Siempre te reís, no hay momento para ponerte serio, todo es broma. ¿Los demás consideran que sos un poco tilingo?

Estás viviendo desproporcionadamente.

Buscá equilibrarte. Dale a todo su debida importancia en el momento correcto.

El equilibrio es parte de la armonía.

 

 La realidad que está frente a vos

¿Cómo es?

¿Triste? ¿Complicada? ¿Turbulenta? ¿Insufrible?

¡Cambiá tu mirada! Ella es la responsable de que vos veas así.

La realidad no es más que como vos decidas verla.

Lo que vemos depende de nosotros, de nuestros filtros personales.

 

 

¿Vos ves lo mismo que ve otra persona frente a un objeto?

Si esto fuera así… ¿Por qué necesitamos decir tantas veces…? “me gusta” “no me gusta”.

 

 ¿Qué ves aquí?

Fondo y forma Tu Feng Shui personal

 

 

Entorno asfixiante

¿Cómo es tu entorno?

¿Qué personas te rodean?

¿Gente con buena actitud o gente crítica y mal intencionada?

Esta última es la que potencia un “entorno asfixiante”.

Te sugiero dar una lectura a este post Me gusta la gente 

 

Tu Viento y tu Agua tienen la facultad de lograr el equilibrio, y con él,

La paz perfecta

Había una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera en una pintura dibujar la paz perfecta.

Muchos artistas lo intentaron y presentaron sus obras en el palacio del rey, el gran día había llegado.

El rey observo y admiró todas las pinturas, pero solo hubo dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.

 La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban  unas plácidas montañas que lo rodeaban.

Sobre estas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas.

Todos quienes miraron esta pintura pensaron que esta reflejaba la paz perfecta.

 La segunda pintura también tenía montañas pero estas eran escabrosas y descubiertas.

Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos.

Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua.

Todo esto no se revelaba para nada pacifico.

 Pero cuando el rey observó cuidadosamente, miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido.

Allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido…

 Paz perfecta… el pueblo entero se preguntaba que ¿cuadro elegiría el rey?

 El sabio rey escogió la segunda, y explicó a la gente por qué…

 “Porque,” explicó el rey, “Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz.”

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Campaña Mundial Para Recuperar “El Asombro”

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El Asombro¿Por qué no hacemos una?

¿Por qué a nadie se le ocurre proponerla?

¿Será porque se piensa que no es importante?

 

Podemos pensar en “asombrar” como la capacidad de aclarar algo quitándolo la sombra (a-sombrar), y también podemos pensar en esa palabra como poner sombras a un concepto que creíamos que teníamos claro (comenzar a dudar sobre algo que creíamos que sabíamos).

Más allá de cuál podría ser el concepto más acertado y teniendo en cuenta de que ambos nos ofrecen una gran posibilidad, te invito a centrarnos en el sentimiento de asombrarse.

Todos hemos sido “Asombreros” (asociados al club del Asombro… uno de los que más socios pierde con el correr de los años), alguna vez. ¿Cuándo? Continúa leyendo Campaña Mundial Para Recuperar “El Asombro”

“Sopa” De Coaching Para “Personas Difíciles”

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Personas Difíciles

 

 

 

¿Sos una “persona difícil”?

Es difícil que te des cuenta.

 

¿Conocés “personas difíciles”?

¡Seguro que sí!

 

¿Por qué será esto así, verdad?

Todos conocemos “personas difíciles” pero nos cuesta identificarnos a nosotros mismos, como tales.

 

¿Y qué son las “personas difíciles”?

Veamos… Las “personas difíciles” suelen tener mal carácter o no tener ninguno, tienen el ceño fruncido permanentemente o se ríen fuera de contexto, nunca son serias o lo son hasta el aburrimiento, molestan a todos los demás con sus bromas estúpidas o no aceptan que nadie les haga una, son super egocéntricas y egoístas o sumisas hasta la humillación. En fin, las personas difíciles son aquellas con las que no queremos coincidir en ninguna parte, con las que no queremos mantener una conversación y que cuando las vemos venir, nos santiguamos.

 

Pero… ¡¿Qué le pasa a esta gente?!

¿Se sienten bien cayendo mal?

¿Les gusta molestar?

¿Se dan cuenta de que nadie la soporta?

 

¿Y si no fuera tan así?

 

Te invito a preparar una “Sopa de Coaching” para tratar con “personas difíciles”.

¿Venís?

La base de la misma será el postulado: “No vemos las cosas como son sino que las vemos como somos” o lo que se parece mucho: “No sabemos cómo son las cosas, solo sabemos cómo las observamos”.

Esto significa que lo que vemos no Es como lo vemos. Lo que sí Es, es nuestra observación… una diferente para cada uno de nosotros.

Esto significa que alguien que nos desagrada puede agradar a los demás, y viceversa.

La pregunta entonces, será “¿Cómo estoy observando?” “¿Por qué estoy observando así?” “¿Para qué observo de esta forma?”

El análisis recaerá sobre mí y no sobre el otro a quien estoy viendo (observando).

El “problema” es mío y no del otro.

 

Ingredientes

1) Los juicios, que son las opiniones que se nos disparan frente a las personas que consideramos “difíciles”.

Los juicios que forman nuestra manera de observar. Los juicios que hacen que “veamos” con nuestra particular perspectiva.

¿Y por qué se nos aparecen estos juicios y no otros, por ejemplo, de aceptación de ellas?

Porque esas personas se ¡atreven! a pensar diferente que nosotros.

Porque no se corresponden con nuestra forma de ver las cosas.

¿Están equivocadas?

¿Estamos nosotros equivocados?

Ni una ni otra. Cada una para sí,  creo que lo que piensa es su verdad, y lo es… solo para cada una.

(El engaño consiste en creernos que ese juicio es una verdad)

Decidimos entonces que lo que estamos viendo no es nuestra forma de ver ni solo una observación personal sino que es un hecho.

 

2) Emociones y Estados de Ánimo.

Lo que nos sucede con los que difieren con nosotros nos provoca una emoción de rechazo.

Ese es el momento de hacernos concientes, para elegir el estado de ánimo que nos lleve a comprender, a darnos cuenta que esa persona no es de determinada forma sino que nosotros la percibimos como tal.

Con ese acercamiento a la relación, podremos recurrir a una reflexión sobre nosotros mismos para encontrar qué cambios necesitamos hacer en nuestro ser para que esa persona deje de parecernos “difícil”.

3) Aprendizaje

“Todos somos maestros”, especialmente, aquellos que nos desagradan, son agresivos, nos incomodan.

¿Qué puedo aprender de esa “persona difícil”?

¿Qué me está mostrando que necesito saber?

Aprender, aprender, aprender.

 

 

¿Tenés muchas personas difíciles alrededor?

¡Es el momento de aprender!

 

Cargado de honores y medallas, con paso firme y mirada orgullosa, el guerrero samurai se detuvo ante el maestro, puso la mano izquierda sobre su pecho y con la derecha rodeó suavemente el puño de su sable.

Juntó los talones, hizo una venia como gesto de un respetuoso saludo, y dirigiéndose al anciano le preguntó:

-Maestro, enséñame la diferencia entre el cielo y el infierno.

El maestro lo miró despectivamente y, después de un largo silencio, le repuso al samurai:

-Enseñarte a ti, que eres superfluo y arrogante, que crees que vales por la fuerza de tu espada o el tamaño de tu bolsa, es inútil. No sé si tu cabezota es capaz de entender las palabras más simples.

El guerrero tomó una bocanada de aire. Conteniendo su ira, sujetó con fuerza el mango de su sable y, con voz fuerte y mirada altiva, respondió:

-Maestro, cuida tu lengua, muchos por menos han perdido su cabeza.

El viejo sonrió sereno y con palabras suaves añadió: -Ese es el infierno.

El samurai, conmovido, se inclinó con humildad y con voz honesta y profunda dijo: -Maestro, muchas gracias, tus palabras tocaron mi alma. La rabia, el miedo y la arrogancia son mi infierno.

El maestro lo miró fijamente y le dijo: -Ese es el cielo.

 

No son las palabras de los otros las que te envían al cielo o al infierno, es el significado que les das.

Las palabras pueden contener emociones, pero tú decides si las aceptas y cuánta importancia tienen para ti.

Cuando eliges la rabia, la arrogancia o el miedo, estas escogiendo el dolor, el juicio y el aislamiento, tanto para ti como para quienes te rodean.

Nuestros maestros y nuestras lecciones se encuentran con frecuencia en las personas o situaciones más inesperadas.

La persona más difícil o la situación más adversa pueden ser los maestros que te recuerden que en este instante puedes elegir estar en el cielo o en el infierno.

 

Por el placer de compartir