Aceptación

Tathata Para Tu Paz

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AceptaciónHoy me encontré con esta palabra que me encantó porque justamente, me disponía a escribir este post acerca de la Aceptación.

Tathata, del budismo, es “ser así”, “ser tal”, “ser eso”. De lo que se deduce la interpretación clara de por qué esta palabra se asocia con la Aceptación. Aceptar es respetar lo que es así, lo que es tal…, lo que es eso, sin pretender ir en su contra y resistir.

Lo que resistes, insiste.

Esta habilidad es tan importante para nuestra vida que lograrla nos coloca en el camino hacia la paz y la felicidad.

El primer paso hacia el cambio es la aceptación. Will García

 

La aceptación es parte de una de las Leyes Espirituales del Éxito, precisamente de la “Ley del menor esfuerzo”.

No interpretes este nombre como la ley de no tener que hacer nada y sentarte a esperar resultados.

Esta ley se refiere a no esforzarnos en pretender ir hacia donde el camino está cerrado o allí termina, no pretender cambiar lo que es fáctico (lo que no se puede cambiar), no obsesionarnos con lograr algo que no depende de nuestra área de control: cambiar a otra persona, por ejemplo.

Cuando nuestra soberbia se adueña de nosotros y entramos en el estado de Omnipotencia, nos estamos labrando la decepción, la angustia y el fracaso verdadero, ese que no nos deja ninguna enseñanza sino que es una marca constante de que estamos con una guía equivocada.

La felicidad solo puede existir en la aceptación. Denis de Rougamont

 

(He escrito un libro “Cómo transformar tu vida con las Siete Leyes Espirituales del Éxito” donde podes recorrer todas las leyes. Aquí a la izquierda, vas a encontrar la imagen del libro para clickar y poder leerlo. También podés ver mi video de YouTube al respecto https://www.youtube.com/watch?v=qDuQcU0E-hA)

 

¿Por qué es tan difícil “aceptar”?

Fundamentalmente, por un inconveniente de interpretación.

Cuando transitamos una situación difícil, durante mucho tiempo, una de las primeras enseñanzas que recibimos es la de que “Necesitamos aceptar”. Entonces, surgen las diferentes cuestiones:

Aceptar ¿Qué?

¿Que no vamos a poder salir de ahí? Y en este acto, ¿correr el riesgo de equivocarnos,  cuando puede ser que todavía no hayamos intentado lo suficiente?

Decidimos aceptar… Pero quizás esta decisión y postura es solo algo que decimos pero en nuestro interior se desarrolla una fuerza contraria que colisiona con nuestras palabras…

Vos ¿Qué opinás de esto?

¿Te pasa que no estás seguro del resultado de “aceptar”?

¿Te pasa que creés que aceptaste porque así lo dijiste: “acepto que esta situación no es controlable para mí porque depende de algo que está fuera de mi control”, pero en realidad, interiormente, alimentás la esperanza de controlarla?

Es una cuestión de crecimiento…

Es una cuestión de práctica…

Es una cuestión de permitirnos nuestra transformación personal.

Es una cuestión de respeto a la facticidad.

Es una cuestión de que nada se logra en el primer intento.

 

Cuantas más veces tratemos de lograrlo, más aprenderemos y más cerca estaremos de la aceptación plena.

No dejes de intentarlo.

Señor, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que puedo, y sabiduría para reconocer la diferencia. San Francisco de Asís

 

¿Y cuando lo que necesitás aceptar, es a vos mismo?

Aquí aparece una conexión poderosa con el logro de una autoestima alta.

Aquí no se trata de que no podés cambiar sino de que te quieras, te trates bien (Maitri), seas quién sos en todo momento y lugar, aprendas a ser asertivo, dejes de auto criticarte y de juzgarte.

Tanto si se trata de situaciones como de personas como de vos mismo, siempre se trata de “aceptar” si queremos convivir.

Una situación familiar, por ejemplo, con la que necesitás seguir en buena relación… ¿Qué hacer?

Aceptar, cuidarte, no entrar en conflictos y mantener tu eje.

En relación a personas, las únicas que podés elegir aceptar son las que se encuentran de esa situación familiar. En cualquier otra situación, sos libre de elegir no aceptar y erradicarlas de tu vida. Siempre es tu decisión.

¿Y en cuanto a vos mismo?

Aquí todo cambia…

Necesitás aceptarte.

Sos el único con el que siempre vas a estar.

Aceptarte aumentará tu valor como persona.

Aceptarte aumentará tu auto respeto.

Acepta todo acerca de ti mismo, me refiero a todo, tú eres tú y ese es el principio y el fin. Sin disculpas, sin arrepentimientos. Clarck Moustakas

 

Nuestra vida consiste en última instancia, en la aceptación de nosotros mismos como somos. Jean Anouilh

 

No podemos cambiar nada hasta que nosotros lo aceptamos. La condena no libera, oprime. CG Jung

 

Cuando no aceptamos, nos resentimos y esto es la causa de uno de nuestros peores sufrimientos.

El resentimiento no daña a la persona contra la cual usted mantiene esta emoción, todo lo contrario el resentimiento lo está comiendo por dentro a usted.  Norman Vincent Peale.

 

Una dificultad esencialmente humana que necesitamos disolver es la de pensar que siempre tenemos que explicar, pedir explicaciones, saber más, disuadir al que nos está reprochando. Sí, leíste bien. Aceptar es no hacer nada de esto y seguir adelante con lo que pasó…porque cuando no aceptamos, nos resentimos y cuando nos resentimos, sufrimos.

Cuando usted mantiene el resentimiento hacia otra persona usted crea una cadena emocional que es más fuerte que el hierro. El perdón es la única manera de romper esa cadena y liberarse.  Catherine Ponder.

 

La no aceptación se debe al miedo. Miedo de qué voy a conceder que me coloque en una posición de inferioridad. Miedo del pozo en el que voy a caer si no revoluciono mi vida haciendo todo lo que resulta inútil contra lo que no se puede cambiar. Miedo que provoca la no aceptación, la que provoca más miedo.

¿Para qué tanto sufrimiento?

¡Mirá cuanto más fácil es aceptar, soltar y confiar!

Cuando aceptás sin cuestionar estás resolviendo el acontecimiento sin darte cuenta y sin hacer nada.

¿Serías capaz de creértelo, por una vez al menos, para comprobar que podés llegar a ser feliz?

 

En una aldea donde vivía Hakuin, el gran Maestro Zen, llegó un día una muchacha embarazada. Su padre la amenazó para que confesara el nombre de su amante y finalmente, para escapar del castigo, ella le dijo que había sido Hakuin.

El padre no dijo nada más, pero al llegar el momento en que nació la criatura, inmediatamente la llevó a Hakuin y la arrojó ante él. -Parece ser que éste es tu hijo-, le dijo, y soltó una ola de insultos y comentarios despectivos por lo sucedido. El Maestro Zen solo dijo: -Oh, ¿de veras?- y tomó al bebé en sus brazos. A partir de entonces, a todas partes que iba llevaba a la criatura, envuelto en la manga de su andrajosa túnica. En los días de lluvia y en las noches de tormenta salía a mendigar leche de las casas vecinas. Muchos de sus discípulos, considerándolo caído, le dieron la espalda y lo abandonaron. Y Hakuin no pronunció una sola palabra.

Entretanto la madre se dio cuenta que no podía tolerar la agonía de estar separada de su hijo. Confesó el nombre del padre verdadero y su propio padre corrió a Hakuin y se postró ante él, suplicándole una y otra vez que lo perdonara.

Hakuin solamente dijo: -Oh, ¿de veras?- y le devolvió la criatura.

 

Esto es la aceptación. Esto es tathata. Cualquier cosa que traiga la vida está bien, absolutamente bien.

Cuando la alegría tiene un motivo, no durará mucho. Cuando la alegría no tiene motivo alguno, durará para siempre.

Zen: El Camino de la Paradoja

 

Por el placer de compartir

Publicado por

RitaTonelliCoach

Mi nombre es Rita Tonelli y desde esta profesión que amo, la de Coach Ontológico personal, de parejas, espiritual, organizacional y de equipos, pongo lo mejor de mí para que juntos crezcamos avanzando en nuestros caminos hacia una vida mejor.

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